viernes, 12 de febrero de 2010

Una novela, una reivindicación, una verguenza...


No quiero decir que Millenium sea una saga vergonzosa, nada más lejos de la realidad. Lo que me parece una verguenza es lo que ocurrió tras la muerte de Stieg Larsson. La trilogía de "Los hombres que no amaban a las mujeres" es una obra que critica la situación de vulnerabilidad en la que viven las mujeres suecas, ciudadanas de un país " en teoría" sumamente desarrollado, algo que queda en evidencia al constatar los siguientes datos (recojidos en el libro por el autor):

En Suecia el trece por ciento de las mujeres han sido víctimas de una violencia sexual extrema, el noventa y dos por ciento de las mujeres que han sifrido abusos sexuales no lo han denunciado a la policía, el cuarenta y seis por ciento de las mujeres han sufrido violencia por parte de algún hombre.


Pues bien. después de vender millones de copias el libro se ha visto envuelto en otra polémica noticia. Después de la muerte del autor, todos las ganancias que generó su venta en todo el mundo, no van a ir a parar a su pareja (que era la que mantenía económicamente al escritor antes de su triunfo) pues no, la editorial se negó a darle ni un solo céntimo a esa mujer ( que mantenía una relación con Stieg Larsson desde hacía 10 años) poniendo el pretexto de que no estaban casados. Entonces de que sirvió la obra de Larsson? pues por lo menos para mostrar a millones de personas la penosa realidad de un país en la cima de la cosmopolita Europa.

Solo un deporte?

El karate es para muchos una afición divertida, espectacular, gratificante... a cada persona le aporta algo diferente, así que cada uno tenemos una manera particular de ver este deporte. Sin embargo miles de personas en todo el mundo compartimos el mismo afán de autosuperación que nos hace entrenar cada día. Es inevitable darse cuenta de que es una actividad minoritaria así que en mi opinión sería muy importante formar una asociación unida de karatekas, desde el ámbito global hasta el más humilde tatami... una inalcanzable utopía tal vez, pero ¿ Cómo esperamos convertir al karate en un deporte olímpico si tan siquiera estamos de acuerdo entre nosotros? Mientras esperamos la llegada de ese indeterminado futuro, algunos estamos dispuestos a poner algo de nuestro lado y luchar por mantener el deporte que nos apasiona

¿ Las Federaciones se dedicarán a apoyarnos o a dificultarnos el trabajo? Ahora tienen la oportunidad de demostrarlo ...